Tecnología Blockchain: imparable en el sector avícola

La tecnología blockchain revolucionó la manera en la que se desarrollan los procesos, cada vez más digitalizados y con mayor trazabilidad. Pero ¿en qué consiste exactamente? ¿Cómo se está aplicando el sector avícola?

Es una tecnología basada en una cadena de bloques con una base de datos descentralizada, sincronizada y distribuida de manera en la que se registran de forma segura cualquier tipo de transacciones de los procesos. Así, la gran ventaja que las empresas que la implementan en sus procesos productivos obtienen es la digitalización, la trazabilidad y la eficiencia, al no necesitar que un tercero verifique la validez de la información.

Incorporar el blockchain supone un reto para el sector agroalimentario que poco a poco está empezando a ganar presencia y que supondrá un valor añadido

Esta tecnología tiene innumerables ventajas para el sector agroalimentario:

  • Abaratamiento de costes, al ser su implantación relativamente económica y tener beneficios a largo plazo que, de otra manera, serían prácticamente imposibles de conseguir.

  • Robustez, ya que es imposible de hackear

  • Facilidad de uso para todos los agentes involucrados: desde productores de huevos, transportistas, mayoristas y minoristas, …

Los consumidores cada vez demandan más tener la total información sobre los productos que compran. Pudiendo identificar cada unidad y dispositivo utilizado de forma única, y almacenar y trazar esa identificación en todo momento, conseguimos responder a esa tendencia. ¿Cómo lo ponemos en práctica?

El Grupo Avícola Rujamar ha anunciado la inclusión de la tecnología blockchain en su cadena de suministro y con objetivos a largo plazo de extenderlo a todas sus explotaciones y procesos productivos

Rujamar, productor español líder de huevos sin jaula, ha incluido la tecnología blockchain en su proceso de producción con una inversión inicial de 235.000 euros. La primera fase del proceso de cambio incluirá huevos medianos y grandes en una línea de producción con 120.000 gallinas. Su previsión es del todo inspiradora: Rujamar tiene previsto extender este sistema a toda su producción total, 1,2 millones de aves.

Cada huevo se codifica con un número que identifica el tipo de sistema de producción (con todas las variables que se han medido, desde la puesta del huevo, tiempo de almacenamiento, edad de las gallinas, …) y datos de procedencia (país, provincia, municipio, granja, …). Transparencia máxima.

Con esta caracterización, los consumidores son informados en tiempo real a través de un código QR que sólo necesitaran escanear con un teléfono móvil. Según afirma Rubén Martínez, CEO de Rujamar, el código podría ayudar en caso de una alerta de seguridad alimentaria para detectar rápidamente donde se encuentra un lote sospechoso.

“El código se genera con cada lote de producto y se imprime a la vez. Previamente, se introducen los datos productivos e informacionales que se quieren transmitir al cliente asociados a ese lote. Cada uno de éstos, lleva su código QR que se modifica por nave y fecha de puesta. Es un avance increíble. Es una solución buenísima para trazabilidad, seguridad alimentaria y dar al consumidor información nunca proporcionada desde el etiquetado”, explicó Rubén Martínez en su comunicado.

Aunque esta noticia está revolucionando los titulares de los últimos días (y bien merecida), no debemos olvidarnos de que Montsoliu, empresa de huevos ecológicos, implantó en 2019 esta tecnología.

Montsoliu dio el gran paso al blockchain hace dos años

Con el mismo objetivo de combatir posibles fraudes y ofrecer una máxima trazabilidad, seguridad y transparencia, identifican sus lotes con códigos QR. Los consumidores pueden descargarse un documento que prueba el carácter ecológico de los huevos e informa sobre los siguientes aspectos:

  • Día y hora de la puesta de los huevos

  • Hora en la que han sido recogidos

  • Momento en el que fueron envasados

  • Día y hora de salida del centro logístico

  • Llegada al supermercado

  • Alimentación que han tenido las gallinas, así como la garantía de que todos los componentes del pienso eran procedentes de agricultura ecológica

  • Certificado donde se especifica la granja de procedencia y se inserta un link para conectarse en directo a una webcam para observar a las gallinas.

Así, Montsoliu consiguió asegurar que los datos no son susceptibles de ser modificados y tuvo una gran iniciativa dentro del sector avícola. Ver noticia pinchando aquí.

Algunas conclusiones

Parece que nos acercamos a una nueva tendencia de los hábitos de compra, que se caracterizará por compras más sostenibles y conscientes. La confianza del consumidor es primordial y cada vez son más las empresas que estarán dispuestas a hacer este tipo de inversión para ganársela. Sólo necesitamos tiempo para ver estos cambios, que garantizarán el fin de las malas prácticas y los fraudes.

Eficiencia, transparencia, trazabilidad, seguridad alimentaria, información, … son algunas de las ventajas que el sector agroalimentario obtendrá si consigue este cambio en la cultura organizativa. Esperemos que llegue pronto, la digitalización es inevitable y necesaria.