Salud intestinal en el lechón

¿Qué es la salud intestinal?

Durante los últimos años se ha incrementado el número de estudios y referencias a lo que llamamos “Salud intestinal”.  Es consecuencia de la necesidad de mejorar los rendimientos productivos de los animales de granja (crecimiento, producción de leche, carne y huevo), haciendo mínima la función del coste de producción y suministrando el máximo nivel posible de bienestar para el animal que sea aceptado por la sociedad.

Dependerá a quién le preguntamos y frente a qué circunstancia o factor nos referimos

  • Podemos pensar que la mejor salud intestinal es aquella que encontramos en la naturaleza, en los animales salvajes. En este caso dependerá del momento que elijamos para determinarla. Esto es porque podemos evaluarla en un momento de abundancia de alimento, como es el otoño en la dehesa extremeña para los cerdos ibéricos o el helado invierno con nieve y pocos recursos en la tundra ártica para los pocos jabalíes que allí viven en ese momento.

  • Si les preguntamos a veterinarios lo más seguro es que se refieran a “la ausencia de patologías digestivas que pongan en dificultad el desarrollo del animal en cuestión”, en este caso, el lechón.

  • Si les preguntamos a nutricionistas nos contestarán que salud intestinal será aquel estado del animal en el que las funciones digestivas se desarrollan con total normalidad. Pero tenemos que definir qué es normalidad.

  • Los científicos responderán que todavía no lo saben, que hacen falta más averiguaciones y ensayos.

  • Pero, como técnicos en producción animal, podríamos usar la definición de Pietro Celi[1]: “Un estado estacionario donde el microbioma y el tracto intestinal existen en equilibrio simbiótico y donde el bienestar y el rendimiento del animal no están limitados por la disfunción intestinal.”

Criterios para medir la salud intestinal

Bischoff[1] propone 5 criterios para medir la salud intestinal:

1 Digestión efectiva y absorción de nutrientes, agua y minerales.

→ Deposiciones regulares, tiempo de tránsito normal y sin dolor abdominal.

→ Consistencia normal de las heces y ausencia de náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento y distensión abdominal.

2 Ausencia de enfermedades en el tracto gastrointestinal, sin enfermedades del estómago. Algunos ejemplos podrían ser ulceraciones, intolerancias a carbohidratos o deficiencias enzimáticas.

3 Flora microbiana normal y estable, sin crecimientos anormales de unas especies bacterianas sobre otras y sin diarreas asociadas a infecciones o parasitaciones.

4 Un estado inmunitario efectivo, con una función eficaz de la barrera gastrointestinal.

→ Una producción efectiva y normal de moco y sin translocaciones bacterianas.

→ Niveles normales de IgA, tolerancia inmunológica y actividad normal de las células inmunes con ausencia de hipersensibilidad de la mucosa.

5 Un estado de bienestar. Aunque es difícil de identificar en animales de producción, puede ser medido con niveles de serotonina normales y en ausencia de marcadores de estrés.

El intestino tiene también un impacto sobre la salud del individuo2:

salud intestinal cerdos lechones

Figura 1: El impacto del intestino en la salud: el tracto gastrointestinal contribuye a la salud al garantizar la digestión y la absorción de nutrientes, minerales y líquidos gracias a varios mecanismos. Entre ellos, la inducción de mucosas y tolerancia sistémica, la presencia de sistemas de defensa frente a infecciones y otros agentes patógenos, y la señalización desde la periferia al crebro. 

La función del intestino no se limita al procesamiento de alimentos y posterior absorción de nutrientes y fluidos.

  • Experimentos con animales y algunos datos humanos han demostrado que el intestino se comunica con bacterias que apoyan la digestión por su capacidad enzimática[3],[4];

  • regula funciones epiteliales e inmunes de importancia para la salud intestinal y la salud en general[5], [6];

  • el intestino además informa al cerebro a través del nervio vago y determinadas hormonas sobre la absorción de energía y otras condiciones que podrían afectar el estado de ánimo y el bienestar general[7] y

  • el intestino induce una tolerancia en el sistema inmune a la vez que establece una defensa con el sistema inmune frente a las agresiones externas de organismos vehiculados con el alimento.

Celi[8] establece que son 6 los componentes que hay que tener en cuenta y estudiar para definir la salud intestinal. Todos son similares a los que tiene en cuenta Bischoff con la única excepción de que Celi incorpora la dieta que puede ser más fácilmente manipulada y dirigida que en salud intestinal humana.

1 Dieta donde hay que tener en cuenta los macro y micronutrientes, los aditivos mejoradores de la producción, los factores anti nutricionales de los diferentes ingredientes y las fracciones indigestibles.

2 Un efectivo sistema inmune.

3 Efectiva digestión y absorción.

4 Una microflora estable y efectiva sin sobre crecimiento.

5 Una mucosa intestinal intacta con su capa mucosa, su epitelio y su tejido linfoide asociado.

5 Función neuroendocrina y motora del intestino.

¿Cómo medir la salud intestinal?

Varley, 2017 (comentario en Pig Progress), define que para que un animal tenga buena salud intestinal es preciso que tenga una alta correlación entre salud general y salud intestinal y que por lo tanto si:

  • Su ganancia de peso desde 30 kg a matadero es óptima,

  • el número de días con tratamiento antibiótico es bajo o cero,

  • la puntuación de lesiones pulmonares en matadero es cero y

  • el nivel de proteína en fase aguda que mida el estrés o la inflamación en diferentes momentos de su vida productiva está en un nivel normal

ese animal tiene o ha tenido una buena salud intestinal.

No obstante, esa forma de evaluar debe tener asociada otra serie de valores que midan los diferentes componentes de la salud intestinal.

Medir la salud intestinal con técnicas in vivo

Medir la salud intestinal con técnicas in vivo requiere sofisticados métodos, instalaciones especiales, técnicos especializados en cirugía además de no ser viable a nivel funcional. Para medir la salud intestinal se ha propuesto el uso de biomarcadores.

Los biomarcadores o marcadores biológicos son sustancias que puede ser utilizados como un indicador biológico. Deben poder medirse objetivamente y ser indicadores de un proceso biológico normal, de un estado patológico o como respuesta a un tratamiento farmacológico.

El desarrollo de biomarcadores de la funcionalidad gastrointestinal es crucial para avanzar en la comprensión de los eventos que afectan a la barrera intestinal, su funcionalidad y la ecología de la microbiota gastrointestinal. Tenemos actualmente un buen conocimiento del aparato digestivo y de los mecanismos de absorción de los principales macro y micronutrientes, pero existe una gran brecha en la investigación en relación con biomarcadores de permeabilidad gastrointestinal de función de barrera gastrointestinal, de biomarcadores para el sistema endocrino intestinal o biomarcadores que sean indicativos de la presencia funcional de microbiota beneficiosa o sus metabolitos[9].

Artículo publicado en porciNews

Autor: Morillo Alujas, Alberto

Referencias

[1] Celi, P. et al. 2017, in “Gastrointestinal functionality in animal nutrition and health: New opportunities for sustainable animal production” Animal Feed Science and Technology 234 (2017) 88-100

[2] Bischoff, S.C. 2011. «“Gut health”: A new objective in medicine?» BMC Medicine 9-24.

[3] Blaut M, Clavel T: Metabolic diversity of the intestinal microbiota: implications for health and disease. J Nutr2007,137:751S-755S

[4] Vrieze A, et al.: The environment within: how gut microbiota may influence metabolism and body composition. Diabetologia2010,53:606-613.

[5] Sharma R, Young C, Neu J: Molecular modulation of intestinal epithelial barrier: contribution of microbiota.J Biomed Biotechnol2010,2010:305879.

[6] Chung H, Kasper DL:Microbiota-stimulated immune mechanisms to maintain gut homeostasis. Curr Opin Immunol2010,22:455-460.

[7] Tsurugizawa T, et al.: Mechanisms of neural response to gastrointestinal nutritive stimuli: the gut-brain axis. Gastroenterology2009,137:262-273.

[8] Celi, P. et al. 2017. «Gastrointestinal Functionality in Animal Nutrition and Health: New Opportunities for Sustainable Animal Production». Animal Feed Science and Technology 234 (diciembre): 88-100.

[9] Celi, Pietro, et al. 2018. «Biomarkers of gastrointestinal functionality in animal nutrition and health». Animal Feed Science and Technology, julio.

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